Educación emocional: descubre cómo aprovecharla en tu vida

La educación emocional te ayuda a vivir mejor y se puede aprender a cualquier edad. Aprovecha estos tips para ti y compártelos con tus seres queridos:

¿Por qué es importante la educación emocional?

 

Al preguntarte qué es la educación emocional y su importancia, debes saber que es un proceso que te ayuda a mejorar tus capacidades emocionales para así lograr un mayor bienestar, lo cual es bueno para la relación que tienes contigo y también con los demás. (Bisquera, 2010)

Beneficios de la educación emocional

 

Pero, ¿por qué la educación emocional te ayuda a vivir mejor? Algunas razones son:

  • Te da herramientas para superar los distintos retos de la vida, fortaleciéndote desde adentro.

  • Si apuestas por la educación emocional, te darás cuenta de que podrás aplicar lo que aprendes sin importar que sea en el trabajo, en la casa o en cualquier lugar.

  • Te ayuda a prevenir o hacer más leves los problemas de estrés, depresión, impulsividad o agresividad.

  • Además de ayudarte a disminuir tus tendencias destructivas, te permite enfocarte en tus características y emociones positivas. 

  • Permite que tengas un mejor conocimiento de tus emociones y también que puedas entender mejor lo que sienten los demás.

  • Cuando trabajas en tu educación emocional, te conviertes en un apoyo para ti mismo y puedes motivarte a lograr lo que quieres.

Tips prácticos para comenzar a trabajar en tu inteligencia emocional

 

Como te das cuenta, trabajar tu inteligencia emocional se trata de usar tus emociones a tu favor y así ser capaz de enfrentar cualquier situación que se presente, ¡pero no intentes hacerlo todo de una sola vez! Para lograr ser constante, puedes empezar con cambios pequeños:

 

1. Fortalece tu cerebro: esto lo puedes lograr haciendo ejercicios mentales. Empezar el día con 5 minutos de meditación es una manera genial de comenzar.


2. Alimenta tu mente: esto quiere decir que escojas de manera consciente los programas que ves y los libros que lees, ya que estos influyen en tu manera de pensar y actuar; pero también se trata de alimentarte con proteínas como el pollo o el huevo, así como las grasas saludables que encuentras en las nueces y pescados.


3. Mantén la curiosidad: siempre hay algo nuevo que aprender, reta tu mente con temas que te interesen y que también te ayudan a descubrir nuevos aspectos de ti.


4. Ten presente tus prioridades: mejor aún si las escribes y las pones en un lugar que sea visible para que lo leas todos los días. Esto te ayuda a enfocarte y a darle menos importancia a aquellas cosas que no tienen nada que ver contigo o con tus objetivos.


5. Descansa: hacer pausas activas y dormir bien todos los días es importante para que puedas manejar tus emociones de la mejor manera.


6. Practica el autocontrol: para evitar que tus emociones te controlen, el primer paso es conocerte; un tip práctico para hacerlo es escribir cómo te sientes para empezar a entender cómo reaccionas a las cosas. 

Una vez empiezas a identificar las situaciones que te causan reacciones negativas, puedes empezar a cambiar tus reacciones. Tomarte unos minutos para respirar o cambiar de actividad pueden ser tácticas para evitar estallidos de ira o estrés.

7. Lo que no sirve, que no estorbe: pueden haber objetos en tu hogar que conservas sin razón y que solo ocupan espacio; así mismo, hay relaciones personales que no te aportan nada y que, en cambio puede que te perjudiquen. Dejar ir lo que no te sirve te aligera la carga mental diaria y te ayuda a tener más claridad.  (Gras, 2017)

 

Es importante que al aplicar estos tips tengas también paciencia con tu manera de ser y que progreses a tu ritmo, si sientes que necesitas apoyo, la ayuda de un profesional será tu mejor elección.

 

Referencias 

Bisquera, R. (2010). El concepto de la educación emocional. Aprender a pensar. Recuperado de https://aprenderapensar.net/2010/11/18/el-concepto-de-la-educacion-emocional/ 

 

Gras, A. (2017). Infografía: 10 tips para aumentar tu inteligencia emocional.Entrepreneur. Recuperado de https://www.entrepreneur.com/article/268907 


 

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