Cómo ser emprendedor y no abandonar el sueño a corto plazo

En una cultura como la nuestra nos enseñaron a conseguir y sostener un empleo de ocho horas y sueldo fijo. La herencia de nuestros padres se centró en poder estudiar (afortunadamente) y cumplir con el estereotipo de lograr antigüedad en la empresa. Con este panorama, para algunos parece una locura querer ser emprendedor. Sin embargo, emprender es una experiencia posible y muy gratificante.

Ser emprendedor, algo más que soñar

A veces escuchamos que un amigo ya creó su microempresa, o que una vecina desarrolló un producto nuevo y nos preguntamos ¿cómo lo hicieron? La respuesta es simple, abrieron su mente y decidieron salir del molde tradicional de empleo. Algunos se aventuran de lleno a sus emprendimientos y otros van construyendo su idea a la vez que siguen trabajando en su empleo habitual. Aquí lo importante es que se dieron la oportunidad de creer en algo distinto y le dieron acción. Ser emprendedor requiere:

  • Tener una idea clara a desarrollar, ya sea la creación de un producto o servicio identificando su posible éxito.
  • Ser disciplinado y aprender a distribuir el tiempo de forma óptima para cumplir con las tareas requeridas.
  • Mantener el optimismo, algunas personas pueden hacerte bajar la guardia y la energía por tu emprendimiento. Saber filtrar esos aportes para mantenernos equilibrados es un ejercicio muy importante.
  • Capacitarse en forma continua según lo que requieres para establecer tu idea de negocio. No podemos llegar al ruedo sin definir en qué punto estamos y a cuál deseamos llegar. El aporte académico ya sea formal o no, nos brinda mayor seguridad y conocimiento para alcanzar nuestras metas.
  • Crear alianzas estratégicas que nos ayuden a difundir el propósito que tenemos de emprender. Cada vez que conocemos a alguien, estamos abriendo puertas a futuras relaciones comerciales, laborales y colaborativas. Interactuar, escuchar y entablar buenas relaciones son el pilar fundamental de tu inicio en este campo, además de ayudarte a consolidar tu idea a largo plazo.
  • Aprender del llamado fracaso, viéndolo como una oportunidad constante de mejora y evaluación del emprendimiento. Estudiar todas las fases del proyecto y proponer diferentes opciones para obtener mejores resultados.
  • Cuidar de tu cuerpo y mente:

Cuidar bien de tu salud, te ayuda a tener un cuerpo fuerte y una mente despierta para dar lo mejor cada día. Busca hacer ejercicio, al menos unos minutos al día y cuida tu alimentación incluyendo los distintos nutrientes que tu cuerpo necesita. Con Pastas Doria puedes preparar platos variados, perfectos para un emprendedor porque son sencillos y deliciosos, además te dan Nutrivit, aportando a tu desarrollo físico y mental.

  • Madurar la idea del éxito como una gratificación personal, de independencia y de pensamiento creativo. No ligarlo únicamente al aspecto económico y que dará la idea a desarrollar, este resultado viene después del trabajo arduo.
  • Adoptar una postura de mente abierta para que la capacidad de crear aporte su máximo al proyecto. Cambiar de pensamiento después de haber crecido en un medio de ideas estándar es complejo. Hay que buscar fuentes de inspiración, adaptarse a cambios y construir nuevos enfoques.
  • Buscar siempre nuestro norte y no perder el punto al que queremos llegar como emprendedor. Si bien se pueden plantear cambios en el camino, lo importante es no perder de vista el objetivo principal.

 

Bibliografía

Juan. (30 de 6 de 2018). AIESEC. Obtenido de https://aiesec.org.mx/10-razones-para-emprender/

Toro, C. A. (s.f.). Ruta N. Recuperado el 1 de 7 de 2018, de https://www.rutanmedellin.org/es/actualidad/noticias/item/el-fracaso-al-emprender-ni-gloria-ni-derrota-9

 

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